jueves, 21 de mayo de 2015

hoy ceno contigo, hoy revolución

Julio un tipo  casado hace 24 años con una barriga prominente pero aun tenia aquel sex appeal que tenía cuando era joven y eso que tenía ya 51 años, hace 13 años que el destino lo había llevado hasta aquí en Monterrey, él era oriundo de un pueblo pequeño del Estado de México de aquellos pueblos que aún tienen sus fiestas patronales y les vale madre la tecnología siguen arando con bueyes y comunicándose con teléfonos fijos, los niños juegan a ser policías y ladrones o algunos sueñan que son futbolistas llegar al Real Madrid como el mítico Hugo Sánchez, pero Julio no, él se fue a la capital desentendiéndose un poco de su familia, quería ser alguien en la vida, aparte no salió bueno para el campo como decían los demás, inicio su andar en el Bachillerato en la Voca 12, rentaba un cuartito en la colonia Guerrero, hacía de todo en su tiempo libre para poder tener un poco de capital y cada 2 meses ir a ver a sus papás a 60 kilómetros de ahí, después paso a nivel Superior él quería ser Médico pero las circunstancias de la vida o lo que mejor se le conoce como destino lo llevo a estudiar Ingeniería Industrial, entre semana trabajaba de mesero en un Restaurante de Polanco, los fines de semana se dedicaba a jugar futbol por las mañanas y por las noches era un cuenta chistes en un bar local, la paga ahí era las risas de la gente y los tragos gratis, después cuando acabo la universidad entro a trabajar a una empresa de esas que hacen broches y todo para la oficina donde conoció a una mina, ella se llamaba Verónica, ella venia de una familia del centro del DF, sus papás se dedicaban a rentar unos departamentos que sus abuelos les habían dejado en la Roma y de ahí Vivian muy cómodamente, ella había estudiado Contabilidad y estaba en esa empresa por una recomendación de su papá, Verónica se había enamorado desde el primer momento de Julio, de aquellos amores que te hacen pensar mil cosas cuando tienes 24 años, Ellos coincidieron ahí por su fecha de nacimiento, entraron a trabajar un 3 de Julio y sus cumpleaños eran el 12 de Julio, fue la primera vez que se vieron a los ojos, de esas veces que tú como espectador te das cuenta que se están mirando un par de enamorados de esos que nacieron el uno para el otro, fue difícil sobre todo para Verónica, Julio era el típico provinciano que no tiene familiares en la Ciudad y los papás de Verónica decían que era un tipo que no le convenía, ella se aferró a ese amor que duro hasta cuando ambos cumplieron 26 años, ese día ellos desaparecieron, muchos dicen que los vieron entrando a un Hotel en Tlalpan otros tantos que pasaron al departamento donde rentaba Julio ahí en la Doctores, pero nadie sabe a ciencia cierta que paso ese día, pero cuando Verónica llego a casa sus papás estaban enojados por que los dejo con el pastel en la mesa, así que suponiendo donde había estado la enviaron a vivir a Texas con unos familiares para evitar que siguiera viendo a ese tal Julio, y él siguió trabajando en esa empresa que hace artículos para oficina.


De vez en cuando se escribían cartas de amor, incluso hicieron una especie de vocabulario en claves, donde por recordar algo “Pozo petrolero”  se refería a “Te quiero Mucho”,  “Cactus, Hiedras” referían a un “Te extraño mucho”  así un sinfín de palabras que hacían un extenso vocabulario, solo duro dos meses, en la última carta que envió Verónica se puede rescatar el final “no quiero que me respondas me has ocasionado ya bastantes problemas, aparte la comida de aquí me ha hecho mucho daño no la he pasado bien” Julio se Resignó después de 2 meses de ese amor a distancia, pensaba que había sido traicionado, empezó por despecho a ligarse a Paulina la de Finanzas  aquella que tan mal le caía a Verónica, esto solo con el fin de que cuando se enterase se sintiera también traicionada, Paulina siempre achacaba al destino que era por lo que se habían conocido que eran el uno para el otro, en cambio Julio no decía nada, solo por las noches cuando se tomaba sus 3 tequilas pensaba en que había hecho mal con Verónica. La empresa iba subiendo como la espuma y Julio fue el encargado de tomar las riendas en Monterrey un proyecto que muchos veían arriesgado tenía ya 2 meses en pique esa sucursal y el buen Julio era el encargado de llevar las riendas,  los primeros 5 años fueron muy complicados pero logro salvar a la empresa, lo malo es que no se puede decir lo mismo de su matrimonio, ya que por su alcoholismo y su adicción al trabajo se desmorono en sus narices, no estuvo en el nacimiento de su único hijo, ya que estaba en una junta muy importante, aquellas que llaman juntas de ombligo.


Paulina se fue con el Jr., cuando apenas tenía 5 años se regresaron con un buen divorcio y varios miles en la cuenta bancaria, si Julio quería ver a su familia ahora tendría que viajar hasta la ciudad de México y así pasaron los años, Julio en la soledad con un gran éxito empresarial pero un desastre en su vida, la empresa en su aniversario número 25 le regalo unas vacaciones de dos semanas en Cancún y un par de semanas más si intentaba recuperar a su familia, dudo por unos minutos que al contrario de todos los de su equipo de trabajo fue el único que fingía una sonrisa se acercó su mano derecha un chaval de 30 años, “es el momento para que recuperes el tiempo perdido con tu esposa y tu hijo, es momento de que retomes aquel Julio que llego hace 13 años con ilusiones a Monterrey, este es el momento Julio, no lo desaproveches”  sonrió Julio y le agradeció tan solemne como él había sido siempre, llego a su casa, destapo aquella botella de 21 años que su esposa le había regalado en su último aniversario, ella muy enfurecida se la dio y le dijo “cuando esta botella se termine, quiero que tengas los huevos para buscarnos cabron” y le hizo caso Julio, a las 2 de la mañana le marco bastante borracho, diciéndole que quería hablar con ella, si podía ir a visitarlos ese fin de semana, ella ya no confiaba en él, era la quinta vez que decía lo mismo, así que le dijo que si, julio esa madrugada alisto sus cosas y compro el boleto de avión a las 11:45 am con dirección a la Ciudad de México, echo el resto del líquido en su licorera personal dumio un poco y literalmente salió volando, llegando cuando piso tierras aztecas lo primero que hizo fue darle el último trago que restaba  y abordo un taxi, fue hasta la casa que había comprado con su esposa en el quinto año con lo que había juntado de sus utilidades, aún no habían cambiado la chapa, incluso aún seguía aquel auto dentro del Garaje, un Chevrolet 40 que había comprado para restaurarlo, sin pensarlo dos veces grito en la entrada “ya Llegue familia”  que era lo que hacía su papá cuando llegaba de trabajar en el campo, con lágrimas en los ojos corrió Paulina a su lado, le dio un par de picos y le dijo “qué bueno que has vuelto, sabes al whisky que te regale, ¿en verdad viniste por nosotros?”  El ahora no asintió, le dijo “¡Claro! ¿Dónde está Jr.?” de inmediato salió tropezando Jr. de la sala, con aquellos huaraches que eran de Julio hace ya muchos años, producto de un regalo que le hizo un gran primo de él, Paulina intervino “le han gustado tanto esos huaraches como no tienes una idea”, se abrazaron y por la mejilla de Julio salió una lagrima de aquellas que si uno las prueba saben a amargas como la misma historia, les dijo que se vistieran para ir a la calle un rato, quería aprovechar el tiempo con ellos.


Recorrieron Chapultepec en bici, caminaron por paseo de la reforma, se pararon en un sushi mexicano que tanto le gustaba a Paulina, fueron a ver la lucha libre en la Arena México, de ahí se fueron a Coyoacán solo por un café y a ver a esos grandes artistas urbanos, cuando llovía en vez de guarecerse bajo la lluvia los animo a que pisaran los charcos, se divertían como jamás lo habían hecho como una verdadera familia, pasaron por un chocolate caliente al Moro de regreso y unos buenos churros, el Jr. Se durmió en los brazos de su padre como nunca lo había hecho, llegaron a casa y en vez de destapar una botella lo que hizo Julio fue prepararle un té de Menta de esos que tanto le gustaban a Paulina, por la noche la pasaron bomba como en aquellas tardes de desenfreno. Por la mañana ya estaba el desayuno hecho cuando bajo Jr. y Paulina quedaron estupefactos, después mientras todos terminaban de desayunar Julio les dio la noticia de que quería que regresaran con él, en la empresa le habían dado unos días y quería disfrutarlos al máximo para que esa historia nunca se acabara, todos estaban felices, Julio fue con su familia a visitar a sus papás, su madre lloro de forma desconsolada y su papá no le quería aceptar el dinero que Julio le daba, comieron entre la tierra y el aroma de los animales, Jr. quedo maravillado con todas esas cosas que se podían hacer en el campo, Julio prometo verlos más seguido y les invito a que pasaran unas vacaciones en Monterrey donde ahora Vivian, o que si querían se podían ir a la casa en la Ciudad de México, sus padres solo agradecieron, les cayó la noche y prefirieron quedarse a dormir ahí a petición de su madre.


Llegando a casa les dijo que alistaran sus maletas, se irían a la playa, tomaron carretera rumbo al sur por el Golfo de México, pasaron por tantos lugares que en cada uno tenían la necesidad de quedarse, en Cancún se la pasaron bomba, conocieron de todo, Julio se tomaba una cerveza de vez en cuando solo para mitigar el calor pero no tantas que no le permitieran seguir disfrutando a su familia, de regreso se vinieron por el pacifico una hermosura total, era una familia de envidiar nadie sospecharía el pasado de esta, llegando a la ciudad de México les comento que era enserio lo de regresar, ellos con una sonrisa cedieron y alistaron la mudanza.


Cuando Julio regreso a la empresa en Monterrey se dio cuenta de varios cambios en esos estaba su mano derecha lo habían mandado a Querétaro al corporativo y había entrado una mina de unos 25 años, tenía algo muy peculiar aparte de hablar muy bien el inglés y el español con bastante trabajo se llamaba Verónica y él se empezó a interesar más de la cuenta en su vida pero no con el fin de ligarla si no que habían hecho un clic hermoso, comían juntos e incluso en la pasaba a dejar a su casa, Paulina sabía que estaba cambiando un poco así que en una tarde de domingo le pregunto qué estaba pasando, el no pudo mentirle y le hablo de esa chica, Paulina sabía que no estaba enamorado de esa chica pero veía algo que no le gustaba mucho no discutieron como solían hacerlo en las ocasiones anteriores. Paulina empezó a investigar a la chica de donde venía y todo sobre de ella, lo que a Julio le había costado un par de meses a Paulina solo un par de días y supo de qué se trataba la historia, un día llego Paulina muy borracha a casa y Julio se molestó un poco pero no demasiado discutieron hasta que Paulina en su embriaguez le comento, “¿Sabes quién es esa niña?... es parte de tu pasado y ahora de tu presente” Julio desconcertado no dijo nada solo se limitó a escucharla.


Y paso el tiempo en la comida de fin de año todos llevaron a sus familias Julio llego un poco tarde, se sentía ansioso y paso por un par de wiskis antes de llegar a la cena, cuando llego sus ojos no daban crédito, en la mesa donde estaba su mujer y su hijo también estaba Verónica, si aquella que fue su primer amor, no estaba su hija pero si ella y era lo que valía, Julio estuvo a punto de retirarse en cuanto la vio pero de forma hipnotizaste siguió su camino a la mesa, se limitó a presentar a las mujeres que cada quien ya sabía quiénes eran pero el recito “mi presente te presento a mi pasado, mi pasado te presento a mi presente” y soltó un par de lágrimas cuando abrazo a Verónica, Paulina sabía que salía sobrando en esa mesa, en cuanto pudo se excusó y con el pretexto de llevar a Jr. al baño se marcharon de la fiesta, Julio no se había dado cuenta, pareciera que el tiempo los transporto al pasado y cuando reacciono estaba en un cuarto de hotel con Verónica en la cama, no hicieron nada más que contarse todo lo que había pasado en los momentos que no estuvieron aun lado del otro, ella le dio un beso de esos que te hacen los ojos desorbitar y las manos sudar, lo restante es historia, se dieron una despedida digna de un amor de tanto tiempo. A la mañana siguiente Julio no daba crédito que aquella canción de Sucede que a veces de Ismael Serrano se había vuelto realidad, camino a su casa solo se limitó a cantarla una y otra vez, “…pero sucede también que sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio… abrazos que incendian la aurora en las playas del sur…” llego a casa su realidad estaba de frente y el traía el número de móvil de Verónica en su celular, Paulina lo enfrento lejos de lo que todos hubiéramos esperado, solo le dijo, “Te dejo a Jr., sabes cómo cuidar de un hijo, sigue en pie el divorcio pero yo aquí salgo sobrando, lo sabía, lo sabía, Verónica no es tu pasado, es tu presente y yo solo fui un pequeño error en el destino” Julio hizo lo que muchos hubiéramos dicho con esas palabras, no inmutarse y agradecerle, diciéndole que seguiría pasándole la pensión como si Jr. viviera con ella y agradecer aquellos bellos momentos y la llevo al aeropuerto, la despedida le supo a lo que te sabe un vaso de agua cuando estas lleno, a nada, le marco a Verónica y ella se resistía un poco pero termino cediendo, le dijo, “Pero bueno regreso contigo y con tu hijo pero con un par de condiciones que Verónica nuestra hija se venga con nosotros y que por favor, sea la última vez que nos separemos” Julio reacciono con llanto en los ojos y un abrazo de aquellos que se dan solamente cuando se abraza a la persona que quieres…


Bueno Paulina regreso con un viejo amor a Querétaro, el chaval mano derecha de su ex esposo, Jr. estudio Ingeniera Industrial como su papá e incluso lo sustituyo en la empresa, Verónica hija fue una gran contadora, tenía un par de masters en el extranjero y trabaja para el gobierno de Estados Unidos, de Verónica madre y Julio terminaron como terminan los grandes amores, discutiendo cada domingo cuando iban al súper a surtir la despensa y a viajar por el mundo….